Sonia: la primera persona ciega en tener cinturón negro en Costa Rica

 

Sonia Mesén llegó impulsada por una amiga a la Academia de Taekwondo Cañas, 161 kilómetros al noroeste de San José, Costa Rica. Con esa descripción su historia puede ser igual a la de miles de practicantes alrededor del mundo, pero todo cambia cuando dice que es ciega.

En efecto, el Taekwondo para Sonia es una cuestión de sentimiento, de inteligencia espacial, frustración, perseverancia y entrega. Sonia es la primera persona no vidente en obtener cinturón negro en Costa Rica.

“A mí siempre me gustaron las artes marciales, pero dije: no, una persona con baja ambición y ciega, no ¿verdad? Entonces vinimos y compartimos, (…) luego ella (su amiga) se inscribió y me inscribió a mí sin decirme. Cuando vine y le dije al profesor José Luis: ¿profesor usted me acepta aunque sea ciega? Entonces él me dijo: ‘Sonia lo vamos a intentar y vamos a aprender juntos”, explicó Mesén.

 

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Su proceso de aprendizaje es con la profesora Andrea Mora a sus pies. Ella movimiento a movimiento le enseña las Poomsae y fue como con horas de entrega crearon una yunta que se volvió insigna en el país centroamericano.

“Hemos vivido etapas de frustración cuando no logramos avanzar “, mencionó Mora.

Taekwondo Cañas nació en 1983 con la misión de ‘robarle jóvenes a la calle’, según el actual dirigente José Luis Jiménez, quien se formó con el profesor difusor en esa región: Alvin Ramírez.

Es curioso ver cómo una decisión laboral funcionó para que un ingeniero civil abriera una sede donde tantas y tantas y tantas… vidas cambiaron gracias al Taekwondo.

Sí, es cierto, está la historia de Sonia, pero como la de ella está la de un sordo y personas con discapacidades cognitivas.

Este reportaje pertenece a la zaga de producciones realizadas por la Federación Costarricense de Taekwondo y MasTKD.com que tiene como objetivo contarle al planeta que con el arte marcial moderno pueden cambiarse vidas.

Vea otras historias como la de Isabella, una niña con parálisis cerebral que pudo caminar gracias a la fortaleza que le dio el Taekwondo, la de Emanuel y Obed Gamboa -padre e hijo- quienes salieron adelante con el emprendimiento de una academia o la de Vera, una adulta que anhelaba hacer Taekwondo y cuando lo probó su vida dio un giro de 180°.

 

Esteban Mora, Exclusivo MasTKD.com

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