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Enrique Torroella Sánchez a 30 años de Seúl 1988

México - 2018/09/24 - Parecía parte de un sueño, Seúl seria sede de la edición XXIV de los Juegos Olímpicos de la era moderna, muchos atletas en retiro decidieron regresar solo para tener la oportunidad de asistir a la más importante justa para cualquier atleta.


Enrique Torroella Sánchez

 

Para Enrique Torroella no era la excepción habiendo iniciado a los 6 años de edad en el Taekwondo bajo la lupa de sus padres y de su maestro Ramiro Guzmán en Guadalajara. Siempre se distinguió por su elegante forma de hacer combate además de su gran calidad técnica en los selectivos nacionales en México.

 

Entrevista a Enrique Torroella, primera medalla Olímpica para México

 

Su futuro como atleta era una moneda en el aire, previo a los Juegos Olímpicos logró asistir a Barcelona en 1987 y subirse al podium quedando subcampeón mundial. Gracias a este triunfo y a su perseverancia logró ganar el selectivo olímpico contra Cesar Rodríguez, Gabriel Diaz y René Valencia, a pesar de la gran presión política logra perfilarse en la selección nacional, rumbo a los Juegos Olímpicos de ensueño para muchos, una realidad latente para él.

Su padre Enrique Torroella Arroyo creó un proyecto multidisciplinario donde pudo mezclar el trabajo del preparador físico Alfredo Tochijara, el psicólogo Guillermo Dellamarry, varios nutriólogos y por supuesto el ojo experto de Ramiro Guzmán Gutiérrez como su guía técnico y perfecto estratega.

 

Enrique Torroella Sánchez

 

Muchos sacrificios se hicieron como familia para llegar a Corea, donde no había cabida para ser estadística, la mentalidad era “vamos a ser protagonistas” y nos subiremos al pódium. Estar en los Juegos Olímpicos era todo o nada. No había espacio para pensamientos negativos. La preparación fue ardua, Sang Kwon Park contribuyó para que el equipo fuese consciente a lo que se enfrentarían en Corea.

La llegada a Corea, el reconocimiento del tatami donde se competiría, la inauguración, tantos momentos y sentimientos previos al sorteo, en donde tocaría en suerte el primer combate contra el turco Harum Ates, un rival muy fuerte que había sido campeón europeo ese año.

 

Enrique Torroella Sánchez

 

El combate se desarrolla con el conocimiento de los terrenos de ambos atletas, midiendo destrezas, agilidad y mentalidad. Enrique logra con gran precisión mantener nivelado a su rival durante el primer round, casi al finalizar da una patada de giro al tronco que hace la diferencia técnica, aun así terminan 1 a 1 con ventaja para Turquía. La solidaridad mexicana se encontraba latente y a flor de piel, una porra mínima pero alentadora ante un país desconocido, sus padres y amigos festejando el resultado de su esfuerzo.

En el segundo round el turco dirige casi todas sus técnicas a la cabeza, quería acabar con Enrique Torroella, la mentalidad y concentración ayudaron a manejar acertadamente ese round que finalizó 1 a 1 con ventaja para México. Durante el tercer round se empieza a entonar el himno universal mexicano, “el cielito lindo” el cual armonizó y fortaleció al mexicano. Llega una patada de giro al finalizar el tercer round el turco se ve desgastado, sabe que ha perdido, con el 1 a 1 ventaja para México se gana el primer combate, el que siempre es más difícil para todos los atletas.

 

Enrique Torroella Sánchez

 

Al pasar a la siguiente ronda le toca enfrentarse al Iraní Faribosh Dannesh, Igual que el combate anterior, la diferencia de edades y estatura es evidente. Inicia un primer round de reconocimiento, se escucha la voz de su padre gritándole: “¡Aquí estamos hijo!” y Enrique sigue concentrado en su oponente. Termina el round y México obtiene ventaja técnica.

El segundo round fluye de manera normal y México obtiene un punto con una patada de giro a la cabeza, ese combate es decisivo para subirse al pódium. El tercer round transcurre con un Enrique Torroella firme y hacia al frente todo el tiempo. Poseedor de una excelente condición física logra una ventaja en el tercer round, asegurando así la primer medalla olímpica para México en Taekwondo.

 

Enrique Torroella Sánchez

 

El combate contra Irán dejo muy debilitado y golpeado de las piernas al mexicano, el GM Dai Won Moon logró que el padre de Enrique pasara a los vestidores a pesar de la estricta seguridad coreana para que le transmitiera la fuerza que lo caracterizaba con un “vamos hijo”, que lo puso de pie para enfrentar el combate contra el coreano Kwan Tae Ho.

La seminal terminó 3-0 a favor de Corea, pero Enrique Torroella siempre ganó con orgullo y perdió con dignidad y esta semifinal no fue la excepción.

 

Enrique Torroella Sánchez

 

Es importante recordar estos Juegos Olímpicos porque pusieron la primera piedra de lo que hoy es el Taekwondo en el programa del COI. Por orden estricto de participación se ganaron el 19 de septiembre de 1988 tres medallas de bronce: La primera medalla olímpica, Enrique Torroella Sánchez, la segunda fue para Mónica Torres Amarillas y la tercera para Manuel Jurado Malacara.

La historia forma parte de lo que somos y da la base para crecer en el presente y desarrollar en el futuro.

 

Dra. Gloria Palomo Colín, Exclusivo MasTKD.com

 

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