ARTE MARCIAL16

Cuatro mentiras y una gran verdad sobre los grados

Internacional - 2016/02/09 - Interesante análisis del autor Juan Antonio García Ruiz, acerca de los grados o danes en nuestro arte marcial, con una desarrollada argumentación y una conclusión muy digna de apreciar.


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El tema de los grados es un asunto bastante controvertido en el mundo no solo del Taekwondo sino de las artes marciales en general . Cada artista marcial hace una valoración personal de la importancia que pueda tener un grado, pero existen ciertas corrientes de pensamiento, en ocasiones erróneas. Queremos poner de manifiesto 4 cuestiones que a veces se dan por ciertas, y mostrar, tras un breve análisis, que tal vez y a nuestro juicio, no lo son. Completaremos esta reflexión con lo que consideramos una de las pocas afirmaciones ciertas que pueden hacerse en relación a los grados.

 

1. El Cinturón Negro acredita la maestría

Rotundamente falso. El neófito puede tender a pensar que un Cinturón Negro de cualquier arte marcial es un conocedor profundo del sistema, que ha alcanzado las más altas cotas marciales. En definitiva, un maestro. Pero todos sabemos que no es así. Empleando el símil de la carpintería, el Cinturón Negro no tiene nada que ver con ser un maestro carpintero, sino más bien con el aprendiz que sabe cortar con el serrucho, que puede clavar una puntilla, y que dispone de las habilidades necesarias para empezar a aprender el oficio, pero que aún no sabe fabricar un mueble. Un Cinturón Negro no es un artista marcial completo, es un primer paso de un proyecto de artista marcial que echa a andar.

 

2. A mayor grado, mayor nivel técnico

Pues, en los grados más altos, desde luego que no. El grado no representa solamente el nivel técnico. Al principio, en cinturones bajos, es posible. En estos casos la técnica puede ser el ámbito más importante del examen, y el color del cinturón reflejará en buena medida la capacidad técnica, aunque hay otras cosas. Pero según avanzamos, y especialmente a partir de grados como 4º o 5º Dan, el nivel técnico puede presuponerse, puesto que no se habría llegado hasta ahí sin él. En general, además de la técnica se tienen en cuenta otros factores, como la dedicación al arte en cuestión, los conocimientos adquiridos durante los años de práctica, la trayectoria como artista marcial y como profesor (si la hubiera), etc. Además hay que señalar que, normalmente, a mayor grado más edad y por tanto menos facultades físicas, que repercuten en la técnica. Es muy probable que un 3er Dan de 25 años exhiba una técnica más precisa que un 8º Dan de 80 años. ¿O no? Por tanto recuerda: cuando veas a algún maestro con un alto grado ejecutando técnicas y alguien te diga “no tiene nivel para ser 6º Dan, un 3er. Dan es mejor”, deberías preguntarte de qué estás hablando realmente.

3. Los grados “oficiales” son los que tienen valor real

Se habla de que los grados federativos son oficiales. Y es cierto. Tienen validez en oposiciones, promoción dentro de las administraciones públicas, etc. Están avalados por las federaciones deportivas correspondientes o los entes deportivos gubernamentales de cada país. Y ésta es la clave: federaciones deportivas y los entes deportivos gubernamentales. Las artes marciales, para muchos, no son un deporte. Y existe cierta incongruencia en que un ente deportivo otorgue grados marciales. Además, el ámbito territorial de estos diplomas “oficiales” es únicamente nacional. Por ejemplo, si un karateka español con un 4ºDan por la Federación Española de Karate va a Japón, podrá pedir a la Federación Japonesa una convalidación de su grado allí, pero tal vez no se lo reconozcan. O le reconozcan solamente el 1er Dan. Hay convenios con algunos países, pero no es nada universal, ni mucho menos.

 

 

Por otro lado, la falta de regularización permite que una asociación otorgue sus propios grados, con validez solamente en el seno de esta organización, pero que también serán “oficiales” si la asociación está debidamente registrada. Probablemente no servirán para obtener puntos en unas oposiciones, pero tienen todo el valor que el practicante quiera darles. Para un artista marcial, puede tener mucho más valor un grado reconocido por un maestro de prestigio internacional que por un tribunal federativo.

Y todo ello sin nombrar aquellas artes marciales que no se encuentran incluidas como disciplina asociada a ninguna federación, lo que imposibilita la obtención de un diploma oficial. ¿Quién otorga los grados “oficiales” de Krav Maga? ¿Los cinturones y danes de Aikido no tienen validez?

Ojo, hablamos de grados, no de titulaciones de enseñanza. Éstas ya han sido reguladas por el estado y solamente pueden ser otorgadas por la administración pública.

 

4. Un alto grado es un buen maestro

O no. Un buen maestro suele ser un alto grado, pero no lo es necesariamente. Del mismo modo, un alto grado puede ser un buen maestro, pero también puede no serlo.

Ser un buen maestro seguramente requiere del nivel técnico, de conocimiento y experiencia marcial que puede asociarse a un grado alto, pero también de cualidades que nada tiene que ver directamente con las artes marciales: vocación de enseñar, habilidades de comunicación y capacidad para dirigir un proceso de aprendizaje. No todo el mundo sabe transmitir sus conocimientos, su experiencia, sus sensaciones, ni inculcar los valores por los que se rige su vida. Los que sí saben hacerlo… esos son los buenos maestros.

En definitiva, podemos decir sin temor a equivocarnos que los grados tienen el valor que les queramos dar, pero el que manda de verdad es el tatami. La manera de comportarse, la comprensión de la práctica, la ejecución de la técnica y lo que uno transmite en el tatami; es imposible sustituir todo esto por un diploma, un carnet o un cinturón de colores.

Teniendo en cuenta todos estos factores… ¿a quién le importa el grado?

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Fuente: Blog de Artes Marciales Kidokan

Juan Antonio García Ruiz, Exclusivo MasTKD

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Un buen maestro también debe ser una buena persona, con valores y principios más allá de los conocimientos técnicos. Debe ser un ejemplo para sus discípulos. Un maestro forma personas de bien