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Procesos químicos de un atleta

Internacional - 2014/12/22 - Sumérgete en el mundo interno del deportista y descubre cómo tu sesión de entrenamiento de Taekwondo y tu rendimiento es muchas veces pura cuestión de química.


Quimica

 

Cuando comenzamos a entrenar, sin que seamos conscientes, en nuestro organismo se producen cambios para hacer frente a esta situación de “estrés”.

Estas modificaciones engloban adaptaciones metabólicas, cardiocirculatorias, respiratorias, en la composición de la sangre y de nuestro medio interno, que han de estar coordinadas en todo el organismo para la consecución de la actividad y la vuelta al reposo.

 

¿Cómo consigue nuestro organismo inducir estas modificaciones?

El sistema nervioso y el endocrino trabajan coordinadamente para iniciar y controlar todos los procesos.

El hipotálamo es una región cerebral que se relaciona íntimamente con la hipófisis, que es una glándula endocrina ubicada en la base del cerebro. La hipófisis, además de producir hormonas que tienen una función determinada, desempeña una función reguladora del funcionamiento de otras glándulas endocrinas.

Las glándulas endocrinas son órganos que forman y segregan hormonas a la sangre. Las principales son la hipófisis, las glándulas suprarrenales, el tiroides, las paratiroides, el páncreas, los testículos, los ovarios… No obstante, hay órganos que también produce hormonas como los riñones, los pulmones o el intestino.

Las hormonas son los mensajeros del organismo que llevan señales específicas a órganos o sistemas particulares.

 

¿Qué órganos están implicados y qué tipo de cambios suceden al practicar deporte?

Con la actividad realizamos contracciones musculares, así los músculos se convierten en el sistema más demandante de energía y oxígeno. En períodos de reposo los músculos almacenan sustancias nutritivas para iniciar y mantener el ejercicio hasta que se movilizan las reservas, pero no tienen capacidad de almacenar oxígeno.

Los combustibles que consume el músculo son los depósitos de glucosa que contiene glucógeno muscular, la glucosa sanguínea liberada principalmente desde el hígado, glucógeno hepático y los ácidos grasos (liberados desde depósitos grasos). Un recurso que se pretende reservar son los aminoácidos que se obtienen de destruir proteínas.

Durante la actividad aumenta la presión arterial, de ahí que las personas con hipertensión tengan precaución al comenzar a hacer ejercicio. El resultado es derivar la sangre desde los órganos abdominales hacia los músculos activos, corazón, piel y pulmón.

Para oxigenar más sangre en los pulmones y que llegue al músculo, aumenta la frecuencia cardiaca y el volumen de sangre bombeado en cada latido.

Para mantener la temperatura del cuerpo y eliminar el calor generado por el uso de los músculos durante el ejercicio físico, se produce una pérdida de agua y electrolitos (sodio, potasio…) por la piel. El mantenimiento de los líquidos y los electrolitos depende de la acción de múltiples hormonas que disminuyen el volumen de orina.

 

¿Cuáles son las hormonas implicadas en todos estos procesos?

El hipotálamo controla el sistema endocrino, regula la actividad de la hipófisis y, según cuál sea el estímulo, envía diferentes acciones a las glándulas endocrinas.

La glándula tiroides produce la hormona tiroxina que activa el metabolismo y la producción de calor.

El páncreas regula la glucosa sanguínea, muy importante durante la actividad física ya que representa el principal combustible para la contracción muscular.

 

Las glándulas suprarrenales segregan multitud de hormonas, entre ellas las catecolaminas, adrenalina y noradrenalina.

Las gónadas producen testosterona en el hombre y estrógenos en la mujer, desarrollando los caracteres sexuales secundarios, entre ellos, el desarrollo de la masa muscular.

 

¿Qué es el sobreentrenamiento (SEE)? ¿Qué hormonas se alteran?

Se considera síndrome de sobreentrenamiento a un desajuste entre la demanda que supone la práctica de ejercicio y la adaptación a este que se produce en una persona entrenada. Acaba provocando fatiga crónica y la consecuente disminución de su rendimiento deportivo.

El ejercicio crónico (entrenamiento) provoca modificaciones en la función endocrina, tales como aumento del tamaño de las glándulas suprarrenales, una mejor sensibilidad de los diferentes órganos a las hormonas… Cuando se llega a un estado de SEE existen alteraciones en estas adaptaciones endocrinas. Las investigaciones se han centrado en las catecolaminas y en el cociente testosterona/cortisol.

Se ha observado que los sujetos sometidos a sobreentrenamiento presentan niveles disminuidos de catecolaminas que aumentan tras los periodos de recuperación.

Así, las concentraciones de catecolaminas en reposo o tras esfuerzo parecen reflejar el grado de adaptación al entrenamiento, pero aún no se han establecido valores que permitan diagnosticar el SEE.

Otro parámetro sobre el que se está estudiando es el cociente testosterona/ cortisol, refleja el equilibrio entre anabolismo (procesos metabólicos de formación) y catabolismo (procesos metabólicos de destrucción) necesario para mejorar el rendimiento.

En sujetos sobreentrenados se produce una disminución del cociente con un predominio de los procesos de destrucción, sin embargo, de momento tampoco es posible hacer un diagnóstico de SEE con este marcador.

A pesar de la información actual sobre el sistema endocrino y el sobreentrenamiento, los datos de los que disponemos no permiten distinguir entre los atletas que se adaptan correctamente y los que lo desarrollan.

 

 

Yolanda Vázquez Mazariego, Sportlife.
MasTKD.com
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