JOEL GONZÁLEZ1

"La mentalidad ganadora del Taekwondo español es un ejemplo…"

El ingreso al quirófano del Campeón Olímpico y Bi Campeón Mundial español, Joel González, lo mantendrá fuera del ruedo por aproximadamente un año, pero asegura: “Aspiro a volver a ser el que he sido siempre.” masTaekwondo+ ENGLISH


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Primero fue la derrota de Madrid 2020, después una lesión grave de rodilla. Todo duele, pero Joel González (Figueras, 1989) no se recrea en el llanto. España encuentra en la figura del campeón olímpico el mejor espejo para levantarse.

 

¿Cómo es la cara más amarga del deporte?

Anímicamente es un golpe duro. En el Open Internacional disputado en Alicante me rompí parcialmente el cruzado posterior de la rodilla izquierda. Apretamos demasiado para el Mundial porque quedaban sólo dos meses y allí se rompió entero. Lo pagamos caro. Hemos intentado evitar la operación, pero pasaré por el quirófano casi seguro. La recuperación durará de cinco a ocho meses.

 

¿Qué parte positiva se puede extraer de esta lesión?

Aspiro a volver a ser el que he sido siempre. Habrá que trabajar el doble en la recuperación. Al subir a la categoría de 68 kg, podré coger una masa muscular más acorde, ganar este volumen, pero sin perder la velocidad. Tengo la oportunidad de ir un año a Australia o a Estados Unidos -ahora mismo está más cerca Melbourne- para hacer un máster en criminología. El CSD me ha ayudado mucho en este tema. Quiero dar las gracias a Miguel Cardenal por esta oportunidad y a los comités olímpicos de estos países por querer acogerme.

 

¿Le motiva todavía Río?

Tengo muchas ganas de estar en otros Juegos y luchar por las posiciones más altas, pero ahora hay que parar. El competir en un peso nuevo es un reto personal. En 58 kg lo había ganado todo: los dos Mundiales, los dos Europeos, los Juegos… Quería quitarme la presión de verme obligado a repetirlo en 58. Me veo capaz de volver a ser el mejor en 68 kg. No sé si lo conseguiré o no, pero lo voy a dar todo. Además, el último año me costó bastante entrar en esos 58 kg.

 

Llegan al Taekwondo las clasificaciones olímpicas por ranking. ¿Cómo les afecta?

En mi caso particular, estoy segundo en el ranking, pero con la lesión seguro que voy a perder dos o tres puestos. A nivel general, tengo la esperanza de que la Federación haga un esfuerzo para ir a los Grand Prix para ganarnos esas plazas olímpicas. No es lo mismo llevar a tres taekwondistas a los Juegos que llevar a ocho. Las posibilidades de medallas, como es lógico, aumentarían mucho.

 

Si el medallero es el balance de la empresa olímpica patria, la receta parece clara: invertir en Taekwondo y Piragüismo

Es verdad eso que dices. El taekwondo es una apuesta casi casi segura. Hay que invertir para clasificar el máximo número posible de competidores y los éxitos llegarán, ahí están los datos del último Mundial o de Londres 2012. Es un tema de mentalidad ganadora. Si uno de nosotros queda cuarto, se llena de rabia, quedar cuarto es lo peor que te puede pasar. Ese ejemplo es el que necesita el país. Antes de salir de España nos exprimimos al máximo para ser los mejores aquí, porque el nivel que hay es excelente. Cuando sales del país, te das cuenta de que puedes con todo.

 

¿Cuánto dura el ‘boom’ de popularidad tras ser campeón olímpico?

Dos meses más o menos (se ríe). A mí me emociona cuando alguien que no me conoce de nada me cuenta cómo vivió nuestras medallas. A mucha gente le gusta el deporte, no digo el fútbol, que es más bien un espectáculo y a mí también me gusta. Sin embargo, creo que hay que variar un poco lo que se vende. Está claro que no se puede competir con el fútbol, pero a la gente le comienza a cansar. No te digo que pongas taekwondo todos los días, pero explica que los Juegos no son cada cuatro años, hay Mundiales, Europeos… Todos los deportistas, de todas los deportes, entrenamos seis horas diarias. Al final es injusto que te vengan antes de los Juegos y que se dé por segura tu medalla. Si esta llega, ¿no será por el seguimiento que nos hacen en general, no?

 

 

Abanderado de Madrid 2020, ¿cómo fue el día de la elección?

Fue un golpe muy duro, tengo imágenes muy jodidas grabadas en la memoria. Estaba en una mesa con Pau Gasol, Felipe Reyes, Ona Carbonell, Natalia Golding y Teresa Perales. Se hizo un silencio brutal. Nos mirábamos tras el empate, pero nadie decía nada. Cuando llegó el mazazo, esperado tras el empate, quizá fui un poco egoísta porque durante unos segundos pensé en mí y en mi deporte, pero en general la base deportiva española dependía de ello. Ese silencio se me hizo eterno por todo lo que podía haber sido Madrid 2020. Pau fue el primero en hablar; todo se había terminado. No quisimos salir en una hora para no decir nada en caliente de lo que después nos pudiésemos arrepentir.

 

Es triste que nos planteemos esto a raíz de la elección de los Juegos de 2020. Pero jeques, aristócratas, grupos de presión… ¿Dónde queda el deporte?

El dinero es muy importante, eso está claro. Lo de la apuesta austera de Madrid era lo que había que decir, siempre hay que ser consecuentes con la realidad, pero convenció más la apuesta de Tokio de tirar la casa por la ventana. Igual a los miembros del CIO les apetece más estar en un hotel nuevo cinco estrellas en Japón que venir a Madrid. No sé. Madrid tenía la candidatura más fuerte, con un pueblo volcado, lo veíamos posible. Tokio era una candidatura muy fuerte también. Al final, el dinero venció a los sentimientos.

 

Seguimos. Amaños, dopaje, ¿qué tenemos que hacer para recuperar la fe deportiva?

Moverse en el deporte base, en cualquier disciplina. Cuando yo empecé en esto me enseñaron que el respeto no era lo más importante, sino lo ‘más más más’ importante. Poder y dinero es mala combinación y casi siempre vienen juntos. Pero el día de mañana será nuestra generación la que tenga que dirigir el país y ahí es cuando de verdad tenemos que promulgar estos valores.

 

¿Cómo se imagina ahora de haber seguido su prometedora trayectoria en el fútbol?

No sé. Te puedo decir que, al venir del fútbol al taekwondo, cuando me quejaba por una patada que consideraba baja, me lo decían al instante: “Aquí no toca quejarse. Respeto”. Eso para mí fue un aprendizaje fundamental. Al final, el niño que juega al fútbol es el menos culpable. Si sus propios padres o su entorno fomentan los insultos y las desconsideraciones, luego de mayores vemos comportamientos inadecuados y malas prácticas.

 

 

Andrés Armero, Marca

Equipo masTaekwondo.com

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